Mi viaje a la Toscana
miércoles, 30 de marzo de 2011
Viaje a la Toscana italiana
Este es el recorrido que hicimos:
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miércoles, 23 de marzo de 2011
Pisa
martes, 4 de enero de 2011
Peruggia
Perugia es la capital de la región de Umbría. En principio no pensábamos ir porque se alejaba un poco del camino que habíamos marcado (no está en la Toscana), pero nos alegramos de haberlo hecho.
Al igual que Arezzo o Lucca, tiene un casco histórico medieval en lo alto de una colina muy bonito. Aparcamos el coche en el párking del Mercato Coperto y a la salida ya estábamos en el centro histórico. En Perugia sólo entramos en la catedral de San Lorenzo, pero si dimos un buen paseo para ver desde fuera sitios como la Fontana Maggiore, Palazzo dei Priori y demás edificios singulares que encontramos en la calle Corso Vannucci (llena de tiendas). Al final de esta calle (Piazza Italia) hay un mirador que debe tener bonitas vistas; nosotros no pudimos disfrutarlas porque llegamos de noche.
Nos perdimos un rato por las calles que salen de la Piazza 4novembre (en donde está la Fontana Maggiore) para recorrer un poco más la ciudad hasta la muralla: Via Volte della Pace, Piazza Piccinino, Via Aquila, Via Ritorta... la lista es interminable! Cualquier rincón de cada calle en esta zona tiene encanto y algo que llamará tu atención!
Antes de volver a por el coche de nuevo bajamos para ver un poco la muralla. Nos dejamos muchos sitios por visitar, pero era tarde y teníamos que salir para Siena.
Lucca
Aparca junto a la muralla (en el exterior); la zona parece deshabitada pero una vez que entres te sorprenderás por una ciudad casi medieval llena de encanto. Debe ser una de las pocas ciudades de esta zona que aún conserva intacta la muralla. Nosotros entramos por Porta Elisa, al este de la muralla, y unos pasos más adelante atravesamos Porta San Gervasio, de la anterior muralla de la ciudad, restaurada hace poco y con una iluminación muy bonita de noche. Se puede ver por dónde pasaba el antiguo foso de esta muralla, convertido ahora en acequia (Via del Fosso).
Dimos un paseo por las calles de Lucca, llenas de comercios y de gente poseída por el espíritu navideño de comprar regalos, o lo que es lo mismo, que era casi imposible andar… Las calles principales estaban abarrotadas, pero las aledañas se recorrían muy bien.
La plaza central es bastante moderna, pero interesante. Ojo con los precios, nos cobraron 7 euros por dos chocolates calientes.
Arezzo
Lo primero que visitamos fue la casa de Vasari (2 euros; a los menores de 25 años, 1 euro), famosísimo en la Toscana y de quien nos fuimos encontrando obras durante todo nuestro viaje. La visita es a la planta baja de la casa, cuyas paredes y techos están decoradas con pinturas de amigos, mentores, artistas, etc. Fue lo primero que encontramos asi que decidimos visitarla, pero creemos que en Arezzo hay muchas cosas para ver, casi todas más interesantes.
Después, caminando hacia el duomo, visitamos una iglesia muy antigua que encontramos casi por casualidad, la Iglesia de San Domenico (S. XIII).
Una vez fuera seguimos subiendo hasta llegar al duomo (muy austero comparado con el resto de catedrales que visitamos), que estaba cerrado a esas horas… Asi que fuimos a la parte trasera, donde hay un parque, para echar un vistazo desde un mirador. Las vistas de la Toscana desde aquí son preciosas, y deben serlo más unas semanas antes, con todas esas colinas verdes y doradas, las viñas y las villas al fondo.
Bajamos hasta la Piazza Grande, que tiene un mercado de antigüedades los domingos, con la bonita vista que hacen el conjunto de Pieve di Santa Maria, el Palazzo della Fraternità dei Laici y el campanario con la torre del reloj.
Bajo los arcos hay un par de restaurantes, pero estaban llenos así que bajamos un poco para comer en la Via Giuseppe Mazzini. Pedimos unos entrantes (bruschetta?) que eran unas tostas muy ricas de tomate y setas, pero una de ellas era de hígado (sorpresa!), es típico ¡pero no nos gustó nada de nada! Después lasaña (impresionante) y gnocchis. El sitio estaba en Via Giuseppe Mazzini,6 y se llama Trattoria Il Saraceno.
Después de comer cogimos el coche de nuevo para ir hasta Perugia, en Umbría, a la que llegamos de noche.
Siena
Aunque es pequeña, dado que el centro está prohibido al tráfico rodado, en teoría, tuvimos que dar un buen rodeo para llegar al hotel. Menos mal del GPS !!! Imprescindible si vas a moverte en coche, sobre todo si vas en invierno como nosotros, ya que anochece antes de las 5 de la tarde.
Llegamos a Siena por la noche, y entre hacer el check in y dejar las maletas en la habitación nos dieron las 22.00. Los italianos serán muy parecidos a los españoles, pero tienen un horario de cenar muy adelantado y muy estricto! Entramos en más de 5 sitios sólo para oír que la cocina estaba cerrada… Como la cosa empeoraba por momentos volvimos al hotel (cuyo restaurante también estaba cerrado…) y nos indicaron un sitio que podía estar abierto. De hecho lo estaba, la mejor pizza que he comido hasta el momento! Ristorante Pizzeria Due Archi (Piano dei Mantellini, 48)
Volvimos al hotel, ya de mejor humor; no había mucho ambiente en Siena por la noche…
A la mañana siguiente madrugamos un poco y desayunamos por el camino mientras decidíamos qué ver. Siena, como Roma, está construida sobre 7 colinas, por lo que las vistas desde puntos de la ciudad a lugares como el Duomo son realmente bonitas. Desde el hotel las vistas también eran preciosas: la muralla, colinas y paisajes típicos de la Toscana. Se pueden ver las mismas vistas desde un mirador cercano, en Via Ettore Bastianini.
Empezamos nuestro paseo caminando desde el hotel hacia la Piazza del Campo: la plaza tiene forma de abanico y está dividida en nueve sectores que representan el Consejo de los nueve, responsable del gobierno durante la época medieval. En el centro de la plaza hay una fuente de mármol Fonte Gaia, y varios edificios como el Palazzo Piccolomini o la Loggia della Mercanzia, donde hacían sus negocios los mercaderes y prestamistas. El edificio más importante es el Palazzo Pubblico (aún hoy sede del Ayuntamiento) al que entramos sólo para visitar el primer patio, pero que tiene multitud de salones con frescos para visitar. El campanario del palazzo es la segunda torre más alta de Italia.
Después continuamos el paseo a través delas calles estrechas hasta la Piazza San Domenico para visitar su iglesia gótica. En el interior está la capilla de Santa Catalina, construida para guardar su cabeza incorrupta (!) que ahora está custodiada sobre el altar.
Más interesante que el interior de San Domenico me pareció la vista del Duomo en lo alto de una colina que puedes contemplar desde esta plaza. Este fue nuestro siguiente punto en el recorrido. Para llegar hasta aquí bajamos primero de la Piazza San Domenico para volver a subir la colina hasta la Piazza del Duomo y asi poder dar un paseo por una zona que no conocíamos y que nos volvió a dejar bonitas vistas de las colinas de la ciudad.
El Duomo de Siena me pareció, junto con el de Florencia, la iglesia más espectacular que vimos en nuestro viaje. Pasamos un buen rato contemplando la impresionante fachada gótica de piedra blanca y negra, pero al final no entramos (empezábamos llegar a un punto de saturación de iglesias y todavía nos quedaba Florencia). Aunque nosotros no entramos, nos han dicho que merece la pena visitarla. Cuando accedes a la Piazza del Duomo desde el arco de acceso al baptisterio puedes ver a la izquierda la nave lateral de la catedral, que quedó incompleta porque la peste asoló la ciudad. El Museo dell’Opera del Duomo también está en esta plaza.
Una vez visitado lo más importante de Siena (aunque lo mejor es dar un paseo por las calles que rodean la Piazza del Campo y disfrutar las vistas y el ambiente) hicimos el check-out y nos dirigimos a San Gimignano.
San Gimignano
San Gimignano es uno de los pueblos más famosos y más visitados de toda la zona. Tiene, por supuesto como todos los demás, ese aire medieval y todos sus edificios, murallas e iglesias forman un conjunto perfectamente conservado que da una idea de aquella época. Sin embargo, nos pareció que estaba lleno de tiendas de todo tipo, y que esto le restaba bastante encanto; parecía un pueblo preparado para turistas, al que le faltaba algo auténtico…
Aparcamos el coche en un parking fuera de la muralla. Entramos a la parte histórica atravesando la muralla para recorrer Via San Giovanni hasta la Piazza della Cisterna. Es una de las dos calles principales y, como ya he dicho antes, está repleta de comercios con productos de todo tipo: joyas, restaurantes, gastronomía, grabados y cuadros, etc. La mayoría son productos típicos de la zona.
La Piazza della Cisterna toma su nombre de un pozo que está en el centro,y está rodeada de viviendas levantadas en los siglos XIII y XIV.
A lado está la Piazza del Duomo con el Palazzo del Popolo (Ayuntamiento) que alberga el Museo Civico en las galerías superiores y la Torre Grossa desde la cual se puede ver un panorama espectacular. Nosotros solo entramos en el patio interior del Palazzo y subimos hasta la galería de arriba (sin entrar en el museo) para poder tener una vista del pueblo desde lo alto.
En esta plaza había un mercado pequeño de productos típicos de la región, con jabones, alimentos…
Después dimos un paseo por Via San Matteo, la segunda calle principal del pueblo, y compramos unas porciones de pizza (4,5-5 euros dos porciones) para visitar el pueblo mientras comíamos.
El último sitio al que nos dirigmos antes de coger el coche de nuevo fue hacia Via degli Innocenti para hacer unas cuantas fotos desde un mirador.
